Consejos para enfrentar el fin de semestre.

 

 

Ya estamos en junio y cada día se acerca más el final del primer semestre y con ello llega el período de pruebas, entrega de trabajos… 

 

¿Qué nos pasa con todo esto? 

 

Probablemente es que tanto estudiantes como padres se encuentren estresados, agotados y pidiendo a gritos las ansiadas vacaciones de invierno…

 

Cuando los padres nos estresamos exigimos a nuestros hijos que estudien mucho más de lo normal, estamos más encima y terminamos por traspasar nuestros nervios a los niños. Lo único que realmente vamos a lograr con todo esto es poner a nuestros hijos bajo un nivel tal de estrés que pueden terminar bloqueándose a la hora de contestar la prueba.

 

La pregunta es, ¿Cómo enfrentar de mejor modo este período?

 

Lo primero es empezar a estudiar de a poco los contenidos que entrarán en la prueba. Si aún no los saben se puede deducir que lógicamente lo último que están aprendiendo entra sí o sí por lo que el estudio debiese comenzar por lo menos por ahí.

 

Que un niño esté sentado 3 horas estudiando es lo menos productivo, dejen que se tomen tiempos de relajo y de distracción que le ayudan a volver a retomar con la mente más despejada. Ni siquiera uno es capaz de estar tanto tiempo concentrado.

 

Hagan juntos un horario de estudio y en los ratos que no sean de estudio hablen de todo menos de este período o de las pruebas que vienen. Pueden dejar tiempos para ir a dar una vuelta fuera de casa, a la plaza e incluso quedarse regaloneando calentitos en la casa.

 

Si tienen un hijo hiperactivo hagan que corra salte o bote de alguna forma parte de su energía antes de sentarse a estudiar, al estar cansados físicamente les es más fácil quedarse “tranquilos” un rato mientras estudian.

 

No peleen con sus hijos. Si no quieren estudiar recuérdenles las consecuencias que eso puede traer y si están dispuestos a asumirlas. Traten más que nada de poner las consecuencias en ellos mismos y no en la nota, por ejemplo les pueden preguntar ¿cómo te sentirías si te entregan un 3.0? ¿Qué pasaría si todos tus amigos tienen buenas notas y tu no, te gustaría? ¿Cuándo te sacas una buena nota, cómo te sientes? ¿Qué preferirías tener una buena o una mala nota?. Puede que se demoren un día en darse cuenta de la importancia para ellos de tener un logro personal pero es difícil que un niño quiera sacarse una mala nota.

 

Y, ¿Qué pasa si a mi hijo le va generalmente mal y sus esfuerzos no rinden frutos?

 

Ofrécele ayuda para estudiar, busquen estrategias para que se acuerde de los contenidos, puede ser con dibujos, palabras clave, o movimientos del cuerpo para que al minuto de enfrentarse a la prueba sea más fácil recordar.

 

Cada uno de nosotros conoce perfectamente a su hijo y sabe cuáles pueden ser las estrategias para enfrentar las pruebas sin peleas. Aplícacelas. Recuerda que es mucho más importante tener a un hijo feliz que con un promedio sobre 6.0.

 

¡Mucho Éxito!

   Yessica Ubilla

Psicóloga de nuestro establecimiento.